Democrácia en Chile y participación ciudadana

 

 

Política – Democracia – Participación ciudadana y empoderamiento civil

 

Si recurrimos a la historia para analizar el empodermiento de la sociedad civil, entendida como la capacidad de la ciudadanía para decidir y transformar aspectos de su vida y participar e incidir en el respeto de sus derechos y las decisiones que les afecta como personas y como comunidad ya sea de vecinos, de trabajadores de distintas áreas, de mujeres, de grupos ecologistas, etc. Podemos ver que en los tiempos previos a la dictadura había una fuerte organización civil y participación ciudadana; ya en el gobierno de Frei  Montalva ( 1964-1970) se habían formado miles de organizaciones de campesinos, junta de vecinos, de madres, de trabajadores cuyo peso e importancia vivieron su momento álgido en el gobierno de Salvador Allende ( 1970-1973), la sed de participación y organización ciudadana era admirable, los trabajadores en sus sindicatos desbordaban las salas en las cuales de reunían a tratar los principales problemas que los aquejaban y ver las formas de revertir y mejorar su situación exigiendo sus derechos, admirable efervescencia con los cuales discutían sus problemas. En el caso de los vecinos, esto estaban bien organizados, participando y contribuyendo a mejorar sus vidas y la de las familias en los lugares donde viven, ayudándose y resolviendo los diferentes problemas  que les afectan a todos. El poder  de decisión y acción era distribuido en la sociedad, las personan sentían ese poder en sus manos, en sus organizaciones y lograban sus objetivos por estos medios.

 

 En cambio llegada la dictadura (1973- 1989) esto se rompió, organización, reunión, unión, era visto como serio peligro para la dictadura. Por lo tanto, fue prohibido. Las personas se alejaron unas de otras, se aislaron en sus casas. Por esos mismos años se establece el neoliberalismo en chile y comienza el libre mercado, entran miles de productos desconocidos, novedosos o más baratos para los chilenos, la televisión comienza a difundir las nuevas maravillas del mundo ante los espectadores, suena con todas sus letras la palabra libertad: la libertad de elegir, sólo que no entre como queremos vivir sino en lo queremos comprar. Las personas dejan de realizarse en la vida comunitaria y lo hacen en la satisfacción del consumir. Comienza a predominar con fuerza la idea que lo material hace la felicidad y  la loca carrera por la acumulación, las modas,  las nuevas tecnologías, la imagen y las apariencias, predominando la forma por sobre el fondo y el contenido profundo  de la vida. Las personas corren para ganar, y trabajan para pagar, entrando en el circulo vicioso y contradictorio donde las deudas ahogan, “las cosas” alivian y la tele entretiene. El tiempo es insuficiente y escaso, no se tiene tiempo ni para uno, menos para ir a reuniones de vecinos, alumnos, de sindicatos, con suerte a las reuniones de curso. El propósito es logrado: desarticular toda una red de organización social y poder civil muy fuerte, que se venia articulando en Chile,  peligro atómico para un gobierno dictatorial que sustenta su poder  en la violencia y el miedo, la organización masiva puede desestabilizar cualquier gobierno, producir conflictos y lograr cambios, esto no podía ocurrir. Sin embargo el descontento, la pobreza y la injusticia puede ser difícil de ahogar, en los años 80 ya comienzan las primeras protestas masivas, de trabajadores, estudiantes y en  las poblaciones marginales. Los militares entran baleando en las poblaciones sin importar quienes eran las victimas, lo importante era seguir con la “estrategia del terror”. La organización popular como se le llamaba en esa época vuelve a tomar fuerza, sobre todo para terminar con el régimen dictatorial y ganar el plebiscito del no, muere mucha gente, pero lo logran, gana el no, comienza el periodo de transición y llega la democracia.  ¿Pero qué es la democracia?, se puede elegir cómo queremos vivir, se puede decidir  vivir en un mundo menos contaminado, se puede decidir que en los supermercados no vendan productos que te producen cáncer, se puede decidir que en Loanco no haya una termoeléctrica, se puede decidir  que los pescadores artesanales no sean  perjudicados por la pesca industrial, se puede decidir que muchos trabajadores no sean explotados, se puede decidir que las empresas cupríferas paguen más impuestos???????. ¿ Qué es lo que los ciudadanos podemos decidir en la democracia?, ¿ Cuál es el poder que tenemos y tienen las organizaciones y la sociedad civil  para incidir en las determinaciones y decisiones que toma la clase política?.

 

Comencemos entendiendo de manera simple què es la democracia.

El origen etimológico de la palabra democracia es demos ( pueblo) y krátos ( gobierno), es decir el gobierno de pueblos. El poder democrático es el ejercicio y la ampliación de los derechos de la ciudadanía y la potenciación de sus capacidades, reconociendo la diversidad de sujetos individuales y sociales. La democracia es el espacio de libertades donde se alcanza la autodeterminación colectiva. Bajo sus normas y reglas de juego se crea y distribuye el poder, lo que posibilita que la ciudadanía incida tanto en los asuntos que incumben a todos como en el desarrollo de sus proyectos de vida individuales.

En chile la distribución de poder no llega a los ciudadanos sino más bien reside en la clase política, en el partido político de turno, en el parlamento, en los medios de comunicación, en las trasnacionales, en la ONU, en el Banco mundial , en el FMI y sobre todo en los países que mandan en estos organismos que no son más de 8 y que deciden y mandan  al mundo.

Si nos preguntamos que tipo de democracia tenemos, sería la del tipo representativa, es decir cuando las personas delegan su poder y se sienten representadas por un gobierno, partido y personas determinadas

La idea de que somos representados y cuidados como si fuésemos niñas o niños bajo el cuidado de nuestros padres, quienes nos cuidan y  están preocupados de nuestra alimentación, salud, educación, trabajo, etc. se enraizó en muchas personas, se produjo tal delegación y confianza en el sistema democrático y en sus autoridades de turno que las personas dejaron de empoderarse en forma masiva, las organizaciones de base  existen aunque debilitadas legalmente y financieramente. Sigue siendo peligroso que la gente se organice y actúe por sus medios, ya que comienzan a generar experiencia en organización, y experiencia en tomar decisiones y modificar su entorno, su vida, lo que puede significar que tomen decisiones que no les conviene a “los papis” y a los “abuelos” que viven en otros países. Un ejemplo podría ser organizarse en ligas de consumidores e informar a las personas y ejercer  presión para no consumir  productos con contenidos perjudiciales para la salud como la tarzatrina, el amarillo crepúsculo que muchos productos los tienen, pudiendo con su accionar  modificar la legislación existente y hacer perder millones a papis y a abuelos. Estos productos en otros países ya están prohibidos y acá en Chile sólo aparecen con mayúscula ( las asociaciones de consumidores existen pero con muy poco poder)

 

Tóxico

Efecto

Colorantes :

 

Tartrazina (o Amarillo 6) 

(CI 19140 ; SIN 102)

Alergias, migrañas, hiperquinesis e insomnio en los niños.

Amarillo Crepúsculo ( o Amarillo Ocaso)

(CI 15958 : SIN 110)

Posibles lesiones renales a altas concentraciones . 

Carmín de Indigo ( o Indigotina)

Hiperactividad ; intolerancia.

Azorrubina

(CI 14720)

Irritación , intolerancia.

Antioxidantes :

 

BHA 

( Butil-hidroxianisol)

Cáncer en ratas de laboratorio y mutaciones en hamsters. Daños al aparato digestivo de cerdos y monos. Irritación a la piel, alergias, hiperactividad, en humanos.

TBHQ 

(Butil-hidroquinona terciaria)

Probablemente mutagénico y genotóxico.

BHT

(Hidroxitolusol butilado)

Tumores cancerosos en ratas de laboratorio. Aumento de colesterol en la sangre, alergias, hemorragias y daños al hígado en altas concentraciones.

Saborizantes :

 

Glutamato monosódico

Lesiones cerebrales en animales de laboratorio. Enfermedades neurológicas en humanos. Posible efecto neurotóxico.

Nitrito sódico

Daños a la sangre. Cáncer

 

De la participación y poder de reflexionar y hacer valer los intereses y derechos de las personas en sus representantes políticos, se pasó a depender de los representantes políticos el famosos asistencialismo, donde creemos y pensamos que son los representantes los que velan por nuestro bien común y en ellos delegamos nuestra confianza, sin embargo no cuidan el medio ambiente, no cuidan de lo que venden y consumimos: transgénicos, fertilizantes, químicos prohibidos, etc. No cuidan de los trabajadores, y no saben actuar en momentos de catástrofes ni las mismas instituciones encargadas de estás situaciones.

Entonces por un lado esta enraizada la idea de que somos cuidados por el gobierno, no estamos acostumbrados ni a organizarnos en organismos reivindicativos de derechos ni a  participar, y los organismos públicos tampoco están acostumbrados  a trabajar con la ciudadanía, las políticas sociales hacen relevancia a la participación en por ejemplo la elaboración de planes de viviendas, de barrios pero en la práctica les cuesta mucho trabajar de esta forma, por el tiempo que demanda y los problemas que se ocasionan.

Una historiadora M. Angelica Illañez cuenta su experiencia al respecto y su opinión acerca de la participación ciudadana

“Me tocó en mi comuna una instancia de participación, yo dije voy a ver de que se trata porque el alcalde llamó a las juntas de vecinos e hizo como ampliados vecinales. Fui inmediatamente a ver de que se trataba y la verdad es que yo me di cuenta que la participación estaba completamente rígida, por supuesto que eso murió muy rápido. Fuimos y la sed de participación fue enorme, fue todo Peñalolén en este caso y fue por rondas de sector y barrios, la participación de la gente fue enorme, la demanda fue extraordinaria, pero tenían a un monitor que regía completamente la discusión, todo el mundo tenía que decir cual era el diagnóstico que tenía de su barrio, cuales eran los problemas de su barrio, se ponía uno... dos... tres... cuatro... Después  cuales era las prioridades de las cosas y cuando tratábamos de discutir el tipo decía no!, no vamos a poder discutir sino solamente establecer las prioridades de las cosas que tenemos que solucionar. Entonces la participación es una utilización para que después el alcalde venga y diga solución número uno tanto tanto... pero lo que hay es un silenciamiento del habla de la sociedad civil, un cortocircuito del discurso, de las demandas entre la sociedad civil y el Estado. En definitiva hay un temor tremendo instalado en la sociedad y en el Estado de la participación. Entonces yo creo que el trabajo social es la reconstitución de redes sociales boicoteando el discurso de la seguridad ciudadana. Este discurso significa fundamentalmente hacer que la sociedad se refugie dentro de sus s bunker que son sus propias casas y en que en definitiva se des comuniquen, que se rompa su comunidad, que no logre percibirla ni siquiera y se refugie allí donde va a encontrar el placer de los objetos que tiene para consumir y fundamentalmente la televisión. Si, realmente la televisión no solamente entretiene sino que fundamentalmente adormece a la población y la tiene programada prácticamente en sus horas libres .Antiguamente el pueblo solamente trabajaba, es decir, vivía en función casi del trabajo, del sueño y de la revolución, eran las tres cosas que hacía. Pero ahora puede entretenerse y adormecerse en el sueño feliz que le da la televisión” (M. Angelica Illanes. “ Política social y modelo de desarrollo”: Estamos en un punto de saturación histórica).

 

El ideal es pasar de una democracia representativa a una participativa, en el cual los actores sociales ajenos al Estado y la sociedad política puedan “ hacer política” desde la sociedad civil, participando y colaborando en la gestión de lo público a través de organizaciones de base.

 

 

A continuación algunos aspectos importantes de saber sobre la participación y el poder de la sociedad civil ( Desarrollo humano en Chile: El poder para qué y para quien? 2004:  217- 233).

 

Se entiende por sociedad civil las formas de asociación autónomas entre personas ( que no pertenecen al  mercado y el Estado) y que tienen por objetivo reivindicar derechos, expresar opiniones, influir en las decisiones que afectan a la comunidad y controlar a sus autoridades. Quienes forman la sociedad civil no aspiran a ejercer directamente el poder político ni económico, sino más bien a influir –sobre todo, a través de la comunicación pública en las instituciones estatales, los partidos políticos y el ámbito privado.

 

En Chile (2006) existen más de 106.900  mil organizaciones  sociales. Esta cifra constituye un piso de sociabilidad valioso en sí mismo, pues entrega un sentido de responsabilidad social que enseña a compartir y a relacionarse. Al año 2004, la encuesta PNUD indica que el 55% de la población declara participar activamente en este tipo de organizaciones; un porcentaje bastante alto, en el que grupos religiosos y centros de alumnos o de padres y apoderados acaparan la mayor  adhesión.

Sin embargo, esta asociatividad suele tener como norte un impacto que se concentra en sus propios miembros, sin que busque influir en el ámbito público. Por lo general, estas organizaciones no se constituyen como instrumentos de equilibrio ni de disputa del poder en la sociedad.

Esta situación representa un desafío para el Chile, pues indica que no existirían actualmente suficientes organizaciones capaces de reivindicar derechos, expresar opiniones, controlar a sus autoridades e influir en las decisiones que afectan a la comunidad y el país. Es decir no habría una sociedad civil poderosa.

Construir acción colectiva hoy remite a la necesidad de potenciar espacios en los que las personas puedan intervenir en los procesos sociales que las afectan, al mismo tiempo que satisfacen sus intereses particulares.

Dicho de otro modo, la existencia de asociatividad no indica necesariamente una acción colectiva autónoma capaz de vigorizar el sistema democrático y fortalecer el empoderamiento ciudadano.

Es más, el 63% de los encuestados está de acuerdo con que el problema en Chile es que las personas no son capaces de exigir ellas mismas sus derechos.

Ante esta situación, no resulta extraño que prime una sensación de desprotección: aproximadamente el 60% de las personas se declara indefensa frente a los abusos, excesos y fallas de las empresas. Cerca del 80%, en tanto, dice que las empresas de servicios básicos, telecomunicaciones y reparación tienen poco interés en atender los

reclamos de los consumidores (CERC, 2003). Asimismo, cabe señalar que más de la mitad de la población no cree que tendría éxito si reclamara frente a una mala atención en un servicio público o una empresa privada (Encuesta Nacional PNUD, 2004).

En consecuencia, pedirle ayuda a una organización social no está dentro de las primeras preferencias de las personas como mecanismo útil para influir en quienes toman decisiones. Los medios de comunicación y el envío de cartas a las autoridades son las principales alternativas.

La participación dentro del país según los estudios del PNUD se clasifica de la siguiente forma:

a) Participación como defensa de derechos

Las personas que se encuentran en esta categoría representan el 23% de la muestra

En este grupo se encuentra el mayor porcentaje de jóvenes entre los 18 y 24

años, de nivel socioeconómico medio-alto y alto. Además, confían en la acción colectiva, pues consideran que las manifestaciones o marchas sirven para que los líderes tomen en cuenta las opiniones de las personas. De acuerdo a esta misma lógica, creen que la mejor opción cuando las personas con poder no toman en cuenta a los demás es organizarse para buscar nuevas formas de hacerse escuchar.

b) Participación comunitaria-solidaria

Las personas que se identifican con este tipo de participación representan el 44% de la muestra, y se encuentran por igual en todos los grupos etarios y socioeconómicos.

Es un grupo que declara participar activamente en organizaciones sociales; el porcentaje más alto, en grupos religiosos (26%).

Una mayoría relativa afirma que, cuando le ha tocado participar en un grupo o actividad colectiva, tiende a colaborar en forma activa con los dirigentes.

Lo que distingue a este grupo del anterior, es que su sentido de la participación está más acotado a un ámbito más inmediato, o cerrado que a la intervención política para defender sus derechos o desafiar a la autoridad.

c) Marginados

Representan el 33% de la muestra. Se trata de personas con una nula valoración de

la acción colectiva en la defensa de derechos. Gran parte de ellas no ha participado en actividades de este tipo, y quienes sí lo han hecho han asumido una posición pasivo.

La mayoría le tiene miedo al conflicto: declaran, con mayor énfasis, que si una persona tiene un problema con su jefe le aconsejaría quedarse tranquila, porque lo importante es “cuidar la pega”.

 

Los datos muestran la débil sociedad civil que hoy existe en nuestro país: el 77% de las personas ha tenido una baja o nula participación histórica en la realización de acciones individuales o colectivas vinculadas a la defensa de sus derechos.

Es así como individuos desempoderados en sus vidas personales tenderán a concebir la realidad en la que viven  como algo inmodificable, o al menos no modificables por ellos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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